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Terra
La Coctelera

Decir eureka era decir nos esperaban cuatro primeras

Decir Eureka!! Era decir que nos esperaban las cuatro primeras horas de la mañana de sábado y de domingo, más eximias del mundo. Pero también, decir Eureka!! era decir calidez, era adivinar la suavidad en la voz, de aquella maravillosa locutora. Era decir color, para aquellos que tuvimos que atravesar aquel periplo horroroso de cuarenta años de radio en blanco y negro. En definitiva, decir Eureka!! era decir, con letras bien grandes: Mónica López. Pero decir Eureka!!, también era decir Pedagogía. Y ahí era donde quisiera hacer más hincapié. En el primer día de tan maravilloso programa, pudimos asistir a una más que interesante charla sobre Facebook, y en lo poco versátil que era dicha red social, sobre todo en la hora de cumplimentar nuestro perfil y más concretamente a la hora de definir nuestro Status Civil, dicho campo había olvidado el Status más complejo, pero a la vez más completo, el Status múltiple, o lo que sería lo mismo: la multiplicidad en el Status. ¿Por qué no se daba puerta abierta al yo plural? ¿Por qué no admitir, que nuestro ego, no era más que la suma de diferentes egos? O lo que vendría a ser lo mismo: ¿A qué negar que cuando estábamos con María, asumíamos un yo, que cuando estábamos con Laura asumíamos otro yo? ¿Cuándo estábamos con Angie, otro?, o incluso y ciertamente, cuando estábamos con Isabel otro, bien diferente yo. Y, que cual misterio bíblico, todos esos yos constituían uno solo. En esto, estuve completamente de acuerdo con el Sr. Ortega, que así se llamaba el profesor que tan amenamente nos invitaba a descubrirnos. Pero, si bien era verdad, que dicha red, había olvidado algo tan nuestro, también lo era el hecho de que debíamos agradecer a quien hizo esta versión de Facebook, su dominio de los signos de puntuación, imagine Sr. Ortega, por un momento, un sutil descenso de una coma entre las palabras "relación" y "abierta", el resultado hubiese sido atroz.
Otra de las enseñanzas que se nos impartieron, fue la del origen de la palabra que daba nombre al programa: Eureka!!, y se nos habló de Arquímedes y de su empuje hidrostático, creo que fue importante, ya que en los tiempos que corren que a la gente le suene el nombre de Arquímedes, es todo un hito de los planes de educación. Ahora bien, es cierto que dicho matemático descubrió como poder averiguar el volumen de un cuerpo irregular, pero también son ciertas, muchas características que acompañaron a dicho hallazgo, que curiosamente se hizo en el receptáculo más propio para los grandes descubrimientos, La Bañera. El cómodo habitáculo, propiciador de las reflexiones más profundas, fruto de nuestras meditaciones más hondas. Sé de un político español, que en su plácido sumergimiento, descubrió que lo que él siempre había conceptuado como hilillos, la Real Academia lo conceptuaba como grandes chorros, y algo más tarde, ya sumergido, dio cuenta de que lo que el percibía como plastilina, la realidad lo percibía como otro tipo de materia que servía más a los intereses arábigo - venezolanos. E incluso en ese maravilloso receptáculo también hubo un lugar para la remembranza, al recordar a un primo suyo, el biólogo, quién le aseguró que esto del cambio climático, no existía; y que las diferentes permutaciones en las estaciones climáticas, el deshielo de los polos, etc., no eran más que pequeñas jugaditas propias de los trasgus que habitaban la desembocadura del Ibaizabal. Aquel baño, se haría célebre, siempre quedaría escrito en la mente de todos nosotros. También sé de un dramaturgo, gallego, que escribió unas obras de lo más mordaz, en ese mismo receptáculo. Pues bien fue allí, donde nuestro querido Arquímedes pudo descubrir su famoso empuje. Y al llegar al propio fondo, de sus reflexiones, hizo lo que cualquiera de nosotros hubiera hecho en dicha situación: ponerse a correr, tal cual estaba en la bañera, por las calles de Siracusa, anunciando la buena nueva al grito de "Eureka!!". El sagaz lector de estas letras, habrá podido deducir que en la población de Siracusa, convivían dos géneros, a saber: los siracusanos y las siracusanas; estas últimas llegaron a descubrir algo más que el propio empuje, ellas descubrirían el diámetro, o mejor dicho el diámetro patrón, a partir de aquel momento todos los diámetros de los maridos de las siracusanas se harían en relación al de Arquímedes. Todavía hoy, en los bares de las diferentes capitales, se pueden escuchar comentarios como: Tú, en relación a Arquímedes ¿Qué tal?. Quedando la cosa, más o menos como hasta ahora: en Bilbao, mucho más grandes, en Donosti: algo más grandes, pero más manejables, en Gasteiz: igual de grandes, pero de mucha más calidad, en Iparralde: más o menos igual, pero además cantan y en Salou, igual de grandes pero mucho más juguetones. Hoy en día, la medida patrón original, o sea la de Arquímedes se conserva en la Oficina Internacional de Pesos y Medidas de París. Pero, nuestro gran Arquímedes no sólo hizo esto, no, fue antes que el Big Bang, antes del descubrimiento de la China como gran potencia, o la gran transacción de valores bursátiles en los diferentes mercados internacionales, antes de todo esto Arquímedes se erigió en el primer fenómeno global de la historia. Me explico, es sabido que las mujeres se lo dicen todo, y obviamente, el maravilloso cuerpo de Arquímedes, no podía ser menos. Al poco de la visión por parte de la primera siracusana, de semejante espectáculo, el comentario ya había trascendido hasta la más pequeña de las islas de la Polinesia francesa. De manera, que ya toda la parte femenina del globo, ya hablaba de los magníficos atributos del gran Arquímedes. Incluso se había establecido una jerga femenina al estilo de, imaginemos a dos amigas en la cafetería José Luís:
- Cuca, ¿Qué tal con Borja?
- Oh, maravilloso, o sea total, lo mejorcito del mundo mundial.
- ¿Arquímedes?
- El próximo miércoles cuando nos volvamos a ver, tengo tantas ganas, me hierve todo.
- ¿En Siracusa, o en la tuya?
- Me gustaría en la mía, ¿me ayudarás a crear ambiente?
- Claro tonta, ya sabes que sí. Por cierto, ya sabes que cualquier contratiempo, somos amigas y tengo un partenoncito la mar de mono, con vistas, para la mañana siguiente.
Lo triste, es que nunca sabremos ser lo suficientemente generosos como para poner a Arquímedes en el sitio que verdaderamente merece.

 

De muchas cosas bonitas tiene

 

 

 

 

Una de las muchas cosas bonitas que tiene Bilbao, es su formación como capital industrial.  Es una historia real y única, ya que ninguna otra ciudad en el mundo, llegó a ser enseña, y buque enseña del segundo sector, con un origen tan bello.

Para eso nos hemos de trasladar a la pequeña localidad londinense de Westminster. Son las 7:30 a.m, una vez allí encontrar un determinado número de Baywaster Road, entrar en ese domicilio, subir las escaleras; las casas londinenses tienen escaleras ya que a la Reina Victoria le gustaban mucho las escaleras.  Gran reina, la reina Victoria, quien tuvo la gran suerte de no verse amenazada por ningún grupo punk que la quisiera afeitar, lo cual es un gran logro.  Volvamos a las escaleras, las subimos y encontraremos varias puertas, y en cada una de ellas, en su parte superior, un letrero indicándonos su contenido: "Bathroom", "Living room", "Peter's room", "Marriage room", en esta última, raras veces, pero en algún momento de su historia se ha podido ver un letrero más pequeño, donde decía: "We are  in a hard work, don't disturb, please", eso nos indica que no debemos entrar.  La costumbre de los letreros proviene de mediados del siglo XIX cuando un huésped, muy inglés también lo de los huéspedes pero de esto podemos hablar en otra ocasión,  a medianoche iba apuradillo y un tanto despistado se metió en el cuarto de la suegra de la familia para una vez allí verter su pis, con el subsiguiente heart-attack de dicha señora.  Fue entonces cuando se impuso la moda de poner en la puerta el letrero "mother in law room", los otros letreros se fueron sucediendo con el tiempo.  Desde entonces las puertas llevan, cada una, su letrerito.  Después de estas aclaraciones entremos en la habitación donde dice "Peter's Room" en cuyo interior encontraremos a un hombre Peter, que se despereza; sigámosle, sin hacer ruido, y observaremos que entra y al poquito sale, de otra habitación, en donde el letrero dice "Toilettes" luego se dirige a otra habitación, esta vez en ella el letrero reza "kitchen".  En dicho espacio,  si somos sigilosos podremos ver como el hombre se dirige a hacer algo, que para nosotros los latinos, se nos antojaría algo así como guarrindonguerías. Coge un pote, y en él vierte leche, la yema de un huevo, un poquito de salsa Perrins, despues introduce un trozo de pan de molde y cuando está bien empapado de la mezcla, lo fríe .  Esto  se acompaña de dos trozos de tocino, un vaso de naranjada , una especie de tortitas untadas con  mermelada y un vaso de leche , que previamente  su amigo el milkman habrá dejado en su puerta de entrada para que  Peter la recoja  junto con  una sábana de papel impreso.  Toda esta ceremonia, es a lo que los ingleses llaman "break-kast".

Pero, vistas ya las circunstancias, pasemos a hablar de Peter.  Peter tenía una pasión, un enamoramiento hacia lo que vendría en llamarse - siderurgia -.   Si,  de la misma manera que a los galeses les gustan los tríos, a los catalanes el pa amb tomaquet, a la gente de Iruña la chistorra, o a la gente de Cadaqués las orgías playeras pues de la  a Peter, lo que le perdía era la siderurgia.  Dicha característica tiene mucha importancia como tendremos ocasión de comprobar más adelante.  Pero volvamos a las costumbres del Reino Unido.  Los ingleses se acostumbran a preguntar, terminado el ágape: Where can I go? ó Where can we go?, dependiendo de sí son singles, si son una familia al uso, o incluso si son del Opus Dei;  estos últimos se trasladan cerquita, más que nada por lo que acarrea.  Algunos se van a Dover, a ver los cliffs;  si en la familia hay una preeminencia del género femenino, van a Oxford Street  a admirar los escaparates.    Una vez hubo una peña que se fue más lejos,  tanto como a los  Estados Unidos .  Pero estos ya se quedaron allí, montando comunidades cuáqueras, que son como Euskal Etxeas, sólo que de un estilo más victoriano.  Como son gente a la que le gusta mucho los récords otros llegaron hasta Nueva Zelanda, y también se quedaron allí.  Pero lo que se le ocurrió a Peter fue, ir a Bilbao.  Y llegó. Para quien no tenga conocimiento en la materia, hay en Bilbao, algo que destaca especialmente, y son sus mujeres.  En estudios sociológicos se ha podido ver, que un porcentaje muy elevado de los trompicones contra mobiliario urbano,  lo mismo podríamos decir de accidentes automovilísticos, o incluso chapuzones fortuitos en la mitad de la ría, viene causado por la belleza de sus mujeres. Al comprobar esto, y como medida disuasoria, el alcalde quiso dictar un bando para que estas llevaran una pañoleta hasta los ojos, pero ellas le dijeron que sí qué mañana, que la pañoleta se la pusieran los hombres para no extasiarse.  Estas no solamente son bellas, sino que además tienen una picardía inocente, muy sutil, que hay que saber de ella, lo que las hace saladitas, saladitas, y por último tienen otra característica, muy especial, que es su donaire al andar, lo que les imprime una gracia infinita.  Podríamos decir, que son la antítesis de las británicas; una leyenda dice que, en un principio en Gran Bretaña, solo había hombres, al ver las autoridades que la población iba disminuyendo fomentaron la inmigración de mujeres de las heladas tierras del norte, lo cual no arregló mucho la cuestión demográfica, pues la frecuencia en los contactos era más bien baja, pero, alguna caía. Claro, cuando Peter pudo contemplar todo aquel bien de la naturaleza, ¿Qué hizo? Se subió a Artxanda, que es un alto desde donde se ve muy bien Bilbao, pensó en su afición principal, o sea la siderurgia y manos a la obra. Y eso si lo tienen los ingleses, cuando se ponen, se ponen. Y de ahí nació el dicho: "Un inglés vino a Bilbao, y al ver a las bilbainitas, dijo, vale más una bilbainita con su gracia y su sal, que todas las inglesitas con su inmenso caudal", lo del inmenso caudal, era una manera de hablar un poco sarcástica, ya que en Inglaterra acababan de quebrar cuatro bancos.

Rosas

 

Kaixo Maribé:

Hoy he visto una fotografía de un ramo de rosas, y he vuelto a pensar en tí, como siempre, como cada mañana, al despertar. Pensaba, en la tienda de Interflora, al lado de casa de mis padres, solo cruzando Mariano Cubí ¿te acuerdas? hace tanto tiempo que no pasó por allí; desde que me expulsaron a este municipio absurdo de Terrassa, con una mujer de la que, de verdad, sólo conozco su nombre, así como también lo difícil que me pone las cosas a la hora de hacer el amor. Contigo todo era tan fácil, me acuerdo, doblabas cuidadosamente el embozo de la cama, montabas una almohada sobre la otra, ella ya directamente las arruga. Y se pone tersa ante cualquier tipo de caricia, ¡Madonna!, Cuánto recuerdo aquella primera noche en casa de tus padres, así como todas las siguientes: en Barcelona, en Cadaqués, en Madrid, en los hoteles de unas horas, en Bilbao. Sonrío cuando pienso en el personal de recepción, al pedirles una habitación, pagársela, pero ¡oh!, no teníamos equipaje, y de postres pedíamos una botella de cava, ¡ah!, y nos íbamos sin pasar la noche. Yo dejaba el D.N.I, en recepción, o sea que el encargado debería de pensar, estos catalanes están bastante pa'llá. La última vez que pasé detrás de la estación de Abando, ví que uno de los hoteles de nuestras locuras, estaba cerrado; ¿estará abierto todavía el Saint Tropez? Han pasado tantas cosas extrañas desde que nos dejamos. Pues sí, recuerdo el día que fui a la floristería, a comprarte un ramo de tantas rosas como años hacías, me acuerdo, 24. Te hiciste un montón de fotografías con ellas. Estabas radiante, me acuerdo que las repartiste por toda la casa, Unas en tu cuarto, otras en la cocina, otras en la entrada. ¡Qué bonito! Toda tu casa llena de rosas. Otro de los recuerdos que tengo de rosas,  fue la vez que fuimos a la Scala Restaurante Espectáculo. Antes habíamos ido a un restaurante a cenar, el dueño de ese restaurante se suicidó en el mercado de la Boquería, poco después de que nos dejáramos. Aquella noche estabas preciosa, con un traje chaqueta negro, deliciosa; yo me vestí de esmoquin; fuimos a ese restaurante - espectáculo, hoy no está, pusieron una bomba unos anarquistas. A mitad del espectáculo, una azafata te trajo a la mesa un ramo de rosas. Te hizo tanta ilusión. Recuerdo, como si fuera ahora, todo lo recuerdo como si fuera ahora, que al llegar a casa de mis padres, te quisiste fotografiar en el espejo del vestíbulo, de manera que quedaran reflejadas,  tú y las rosas. Al subir, yo había de ir al baño,  al volver a la habitación, te habías quedado exclusivamente con la chaqueta del traje, tus piernas descansaban, lánguidamente, en el respaldo de una silla, tu mirada, con malicia, me llamaba. Cuanta sensualidad, cuanto erotismo en su sentido más profundo. Cuantas noches. Ahora, todo es absurdo, te escribo desde una mesa, purita madera, quiere decir que a nada que pongas encima, qué esté ligeramente sucio , mancha la superficie. Tú no hubieras dejado que me pusieran este tipo de mesa.

Todos los musus que mereces, o sea todos los del mundo: Txema

Aqu es donde vive mi madre y espero no baje para

   AQUÍ ES DONDE VIVE MI MADRE Y ESPERO QUE NO BAJE. PARA VOLVER A MANIPULAR Y A  TRAICIONAR.

Kaixo, Maribé:
Faltan pocos días, para salir hacia donde soñé, amarte eternamente. Estoy solo, bien, solo no, rodeado de recuerdos. De esos recuerdos que llenan todos mis espacios, hasta el espacio que ocupa la mujer con quien mi madre me hizo casar. Esos recuerdos que algo, tan cruel y tan injusto, como fueron los celos que me torturaron, hizo, que, transitoriamente, se los llevara el viento. Ahora todo son recuerdos tuyos, claro, hace ya años, y todo, todo es una extensión tuya. Ahora compartiríamos el loft este raro, pero acogedor (¿sabes? hay una chica de Radio Euskadi, etb, a quien no gusta la palabra acogedor). Siempre te interesó mucho como eran las 2.584.000 habitaciones, en donde he vivido. Yo intentaba explicártelas, lo mejor que podía. Siempre hubo una especial, la del piso de arriba en Balmes, dios mío, pero es que de esta, hay tanto y tanto de que soñar y tantas vivencias que me hacen transportar hacia ti. No, ahora me refiero a la que, desde donde, estuve hablando una noche entera, contigo, un uno de enero. Entonces no habían tarifas planas, ni nada por el estilo, hace ya años, pero siempre recordaré la cara de mi madre, cuando llegó la factura, con aquella cara característica suya, recién llegadita de Marte, preguntaba a mi padre: Angel, no trobes, que aquest any la factura ha pujat una miqueta mes? Yo como te puedes imaginar, intentando sacar billete para Sídney, ¡pero en aquel momento no había! ¡Justo en aquel momento, no había! También son malas narices ¿no? Si, también recuerdo el pote de pisto, el que se quedó fatalmente en tu casa, y que cual espada flamígera aportaba una prueba, mostrando donde yo había hecho noche. Y tu camisón verde, ¿sabes?, no me tengo por mitómano, pero, he adorado, he venerado, a ese camisón, con las cintitas verdes en los hombros. Así, como también, me he llagado a dar cuenta, del valor de tus palabras, cuando, por fin nos abrazamos, mis palabras fueron: "¿te puedo llamar cariño?", esas palabras estaban diciendo: "mira, Maribé, cariño, de una manera así, con toda la ternura, con tanta pasión como la que me provocas, y con tanto anhelo, como el que tengo, de que esto perdure, así de esta manera, te puedo asegurar, que es la primera vez que amo". Y ahora estoy solo, No solo no, estoy con todos tus recuerdos, que llenan todos mis espacios, llenan hasta el espacio de la mujer, con la que mi madre me traicionó. No sé qué música escuchar: ¿Nicola di Bari? Me recuerda, aquella noche que me dijiste: "Ámame en italiano", ¿Jean Ferrat?, entonces te sueño corriendo por París, mientras ardía la ciudad, ¿Ademo?, Sonaba Adamo, en París, cuando os fuisteis, y quedamos Enrique y yo solos; y para colmo de mis males, nevaba. ¿Al pobre Mikel Laboa?, con él me explicaste la primera palabra que aprendí en euskera "gorrión". ¿Oskorri? Cada Astea Nagusia, en la Plaza Nueva, he de hacer un esfuerzo inútil, para, recordándote, no derramar mis lágrimas. ¿Mocedades? Ni pensarlo, una vez, te lo prometo, una pobre chica, que servía en un bar de Zumaia tuvo que cambiar la música, al ver mis ojos humedecidos. Si, puedo escuchar a Jim Morrison, eso fue de lo poquísimo que no compartí contigo. Estábamos para la paz que reinaba en nuestros corazones, no para estériles y encarnizados Vietnams. Dios, llevo tanto de ti, dentro de mí, tanto. Te amo, te amé, aunque algo extraño hiciera que no me diera cuenta, y ahora, después de tanto tiempo, puedo decir con absoluta convicción que te amaré siempre.
Se qué a vosotros os hace mucho calor, a nosotros viento, que golpea las puertas, rompiendo el silencio, que asco, ahora que había llegado a estar contigo, aunque fuera en lontananza.
Nire bihotzeko azukre koskor maitea. Musu bat: Txema.
Claro, y ahora escuchando a Leonard Cohen, quien me vuelve a transportar a tí.

París y tu

       

Bueno, al principio puede parecer un poco extraño, pero fue así como sucedió. Era una congregación religiosa llamada Taizé, bueno fui desde Barcelona con un jesuita amigo de la familia. Allí, diferentes lugares, nos iban a dar alojamiento, un grupo de vascos y vascas, y otro grupo de catalanes y catalanas nos albergamos en un colegio religioso. Y allí entre ese grupo de vascos y vascas estabas tú. Respondías a todo lo que a mí me gusta de una mujer. Físicamente me sentía muy atraído hacia ti, tu manera de pensar, tu intelecto hizo que todavía la atracción fuera mayor. Recuerdo, eso sí lo recuerdo, ya que fue la primera vez que me di cuenta del hecho discriminatorio. Vuestro grupo llevaba una ikurriña, el nuestro una senyera, el bombachos ya hacía algunos años que había pasado, digamos, a otra vida. Los príncipes ya habían sido coronados como reyes, la constitución redactada y pasada por referéndum, los respectivos estatutos redactados, aprobados y también pasados por referéndum. Habían pasado también las primeras elecciones, y Suarez en Moncloa como presidente electo. Empezábamos a ser un país normal. Bueno, la verdad es que normal del todo no había una comunidad, a la que en su momento les habían requisado sus símbolos y todavía no se los habían devuelto. Nuestro grupo pudo enseñar y hacer ondear nuestra senyera, al vuestro se os pidió que por favor guardarais la ikurriña, y no la enseñarais públicamente. Fue entonces, cuando me dí cuenta, de que algo extraño estaba sucediendo, porque a unos se nos permitía algo que a vosotros se os impedía. Hasta el día, aquello iba a constituir una preocupación constante. Pero había algo, o mejor dicho alguien, que pasaba por encima de la política, de la reflexión religiosa, pasaba por encima absolutamente de todo. Tú. Yo no sabía en que forma, ni donde, ni como, lo que sí sabía era que una vez ya habíais marchado; aquel día nevaba en París, nos habíamos quedado solos, yo estaba desolado, tú te habías marchado a Bilbao y yo me había quedado en París. Tengo un recuerdo, muy claro, han pasado muchos años, pero no lo he olvidado tu camisón blanco. El recuerdo de ese camisón no me había de olvidar hasta que te volví a ver, en otro momento te vi otro camisón de otro color y otro diseño. Pero eso ya vendrá, en su momento. Lo más importante es que desde aquel día no dejé de pensar en ti.

Acabo entender porque mi me tenia pasar

 

No acabo de entender porqué a mí me tenía pasar, seguramente porqué como dicen en Hispanoamérica, "si naciste pa martillo, del cielo te caen los clavos", en su versión catalana: "N'hi ha que neixen amb estrella i n'hi ha que neixen estrellats" y en el idioma de Sancho Panza: "hijo, si eres gafe, naces gafe (fui concebido, bueno lo de la abeja y la margarita, y siempre dando como válida la versión de que nací en Barcelona, y como falsa la hipótesis de la ría, pues si es así la abeja libó el día de los santos inocentes), vives gafe y mueres gafe. Y claro, no hay que tener el coeficiente intelectual de mi amigo Arthur, para ver que yo soy de esos. He conocido a la mujer más maravillosa del mundo, y MIA MADONNA una cruel enfermedad se la llevó de mi lado. Bueno, eso ya vendrá después.

Como casi todas mis experiencias tienen como única fuente, la facultad de Relaciones Públicas, menos tú, hasta en esto, habías de ser deliciosamente excepcional. Bueno pues, para aquel entonces yo vivía en San Hermenegildo, en ese apartamento que ya explique en su momento, y en el que para ir al salón había que atravesar el cuarto de baño. Un día, me encontré mal y llamé a Lourdes, una compañera, para que me guardara los apuntes y me dijo que ya me los traería, y que si estaba enfermo, también me traería, en un tuper, un plato de carne estofada. No, y la verdad es que todo esto me lo trajo, pero con ella también vino una de esas cosas, que no se ven; o sea como que uno/una ya las lleva consigo misma. Viene siendo como una temperatura interior más alta de lo normal, pero que curiosamente no se registra en el termómetro. Bueno, me dejó los apuntes, me comí el estofado, pero yo ya iba viendo que allí pasaría algo más que el propio estofado. Estuvimos escuchando música, su grupos favoritos como el todos nosotros, eran The Doors, Kiss, y más exclusivo de ella, un grupo que se llamaba Green on Red, así un poquito más tirando a camp también le gustaban los Monkees, ahora lo que más le gustaba a Lourdes era la facultad premonitoria y espiritualmente elevada de Jim Morrison. Bueno, después de escuchar a estos grupos, pasó esa actividad propia de la abeja maya y de la margarita. Y bien, estuvo bien. Nos fuimos viendo, al salir de clase, lo que le agradecí mucho, pues de esa manera me libraba del papel, un poco de fontanero chapuzillas, que me tenía reservado Angie. Fontanero, para arreglar pequeñas averías, causadas por ella misma, una cita con dos chicos a la misma hora y los dos en la escuela, el sacarle a algún abejorro zumbón de delante, y cosas así, un poco de pagafantas, para que nos vamos a engañar. Bueno pues el hecho de empezar a salir con Lourdes, me libró de este arduo trabajo. Paseábamos por la Gran Vía, sí, nosotros también tenemos una, íbamos a bares medio punks, ella profesaba esta religión. Simultáneamente las abejas iban realizando la labor que la naturaleza les tiene encomendada. Los biólogos saben que las abejas tienen el aguijón recubierto de un material, de una consistencia parecida al plástico, pero más elástica, el único problema de este recubrimiento es que tiene un cierto grado de fragilidad, de hecho se trata de que este material, puede romperse en la libación, si bien es cierto que el porcentaje de que eso ocurra es muy bajo. Pero con todo y con eso, puede ocurrir. En este caso, el estado de la flor, sufre una alteración progresiva. Bueno, pues algo parecido fue lo que me ocurrió a mí. De ahí, el comentario del principio, eso puede pasar de cada cien veces, una. Pues esa una, me tenía que tocar a mí. Un día al venir a la escuela me contó la inesperada noticia, había un desfase que ya duraba bastantes días. Fuimos los dos al médico, y nos confirmó lo que temíamos. en la libación se había producido una rotura de la pequeña cápsula, lo que alteraba progresivamente el estado natural de la margarita. Ella cambió como de la noche al día, me evitaba en clase, todos los de la peña íbamos al mismo bar. Lourdes o bien no iba a ninguno, o iba a uno cuatro calles más para allá. Yo no entendía nada, vale, había pasado aquello, pero de alguna manera había sido fortuito. Vaya que los dos estábamos de acuerdo en hacerlo, pues no, todo había de caer sobre mí. Lo que yo pasé, no se lo deseo a mi peor enemigo. Te sientes injustamente tratado, y desde luego yo puse todo lo que pude para colaborar, en ningún momento me lavé las manos. Pero nunca me sentí solo, todo el celestineo o fontanería que tuve que hacer con Angie, se vio recompensado, en ningún momento dejó de estar a mi lado. Y sí no se trasladó a casa fue porqué a mí, se me pasaron, transitoriamente, las ganas de continuar con lo de las margaritas y las abejas. Si bien es verdad que a mí me llegó a cansar mucho las diferentes labores de fontanería. Yo a veces le decía: "A ver, Angie, en este tipo de materias cada uno/una tiene su propia idiosincrasia, pero sé un poquitín prudente, por ejemplo, deja pasar, ni que sea, un cuartito de hora entre cita y cita, y es más práctico, una cita en un sitio, y la otra en otro sitio, en vez de las dos citas en la escuela, que puede resultar engorroso" o "mujer, Angie, la variedad es una cosa muy atractiva, dos, tres, ponle cuatro, lo más tirar cinco, pero es que treinta, me parece una cifra un poquito excesiva", pero mira, ella era tirada pa'alante. Me preguntaba sobre su relación paterno - filial, no muy saneada, y yo le decía, "A ver, Angie, ya sabes que si he de tomar partido, lo tomaré por tí; pero yo, un poco, lo entiendo al hombre y a sus miradas un tanto suspicaces, puede que haya tenido como una ligera percepción, de que algo está pasando. Incluso como en un sueño, vuestro piso lleno de pequeñas criaturitas, a las que vestir y alimentar, y claro se alarma un poco, has de entenderle un poquito". Pero cuando yo pasé aquel calvario, nunca dejé de tener mi paño de lágrimas, la persona que intentaba, por todos los medios, que me distrajera. Esto tenía de bueno la peña, tanto podíamos necesitar a alguien, como alguien podía necesitar de nosotros. Y eso nunca falló. Bueno, cuando acompañé a Lourdes al Prat, para ir a una clínica en Ámsterdam, que por cierto, había de ir sola, cosa que a día de hoy, todavía no entiendo. Cuando la dejé en embarques, y cogí el tren de Sants, fue un llorar constante, y no tengo ningún apuro en decirlo. Pero ¿quién estaba en la estación central?, la gran Angie, que con una ternura casi maternal me fue secando todas mis lágrimas. Yo, con Angie, un completo Pagafantas, pero a día de hoy y expulsado, aquí en Terrassa, no la puedo olvidar.

A mi adolescente 15 o 16 anos me dejaban entrar el

A mí, de adolescente, 15 o 16 años, no me dejaban entrar en el Balalaika, como a mis amigos. El Balalaika era la discoteca de Barcelona del momento. No sé, chaparrito y eso, o a lo mejor le caí mal al portero, pues no me dejaban entrar. Y yo, una de dos, o me dedicaba a recorrerme las calles de Barcelona, que son muy bonitas, eso sí; pero que al cabo de dos o tres recorridos, ya te las conoces. Fue entonces, cuando descubrí "La Cova del Drac". Este pub, era un pco como el último refugio de toda la farándula. Cantantes, cineastas, pintores, pero sobre todo "cats", que es como se llama a los instrumentistas, singers, amantes, etc. de jazz, en el argot. Allí, curiosamente, si me dejaban entrar. Este local, tenía dos plantas, la de arriba era un bar normal, bueno normal no, hoy en día está cerrado. En toda Barcelona, y no es que haya sólo dos o tres bares, hay más, pues no he podido encontrar ninguno que tuviera el mismo olor, el mismo ambiente, la misma bohemia. Doit être la nostalgie. Allí y con un amigo, Jaume, que dominaba mucho todo esto del jazz, empecé a amar a esa música. Al principio me costó un pco, el jazz es un tipo de música que para poder saborear toda su savia, hay que saber contar los compases, en definitiva tener una ligera idea de lo que es la armonía, pero una vez se la has cogido, disfrutas como un cangrejo. Yo no sé, si los cangrejos disfrutan mucho o no, puede que con eso de ir hacia atrás teniendo los ojos delante, se deben de pegar unas leches de la óspera, y eso no creo que sea muy divertido, pese a eso es un dicho que se dice. Nosotros, los amantes del jazz siempre hemos sido un poco contestatarios, seguramente por eso, a los gatos los encontrábamos más divertidos. Eso de la nocturnidad gatuna, el hecho de poder tener su primera vida no muy afortunada, pero saber que le quedan otras seís, en las que puede tener más suerte. Bueno pues decidimos llamarnos "cats". Sabíamos, que de vida solamente teníamos una y aunque esta no fuera muy afortunada (otro dicho dice que para muestra un botón), cosa bastante frecuente en el mundo del jazz, no tendríamos más oportunidades. Por eso, siempre les tuvimos un poco de envidia, a los gatos, pero con todo y con eso nos llevábamos bien. Alguna vez, las les dejamos asistir a algún concierto, que se daban en el subterraáneo. Eso sí, con la condición de no maullar, que entonces despistaban a los instrumentistas. Cuando Maribé llegó a mi vida, deje de ir al bar, aunque la afición al jazz, esa no la perdí. Una nueva normativa, hizo inviable la continuación del local. Hoy hay uno de esos sitios de bocadillos. A Jaume, y nos habíamos hecho muy amigos, lo dejé de ver. Aquí, el menda sólo tenía ojos y todos los otros sentidos, con una preeminencia muy marcada de uno en particular, para Maribé. Con el tiempo un amigo de Jaume me dijo que había muerto en un accidente de coche. La vida es un tango sin sentido. O un sueño, como diría mi amigo Arthur. Lo que sí, es cierto, es que las pocas personas que me han querido, o se han ido o han fallecido. A veces he pensado, que la vida nos sirve casualidades de lo más cruel. Maribé se debió ir, en las mismas fechas en que Jaume tuvo el accidente. No, pero mira, voy a sacar a Alain Souchon del tocadiscos, y poner ni que sea a Iron Maiden, que me pongo muy mal, con todos estos recuerdos. El señor de Linares, no me gusta mucho, por mucha amistad que tuviera con el Duke, y por mucho que juntos iniciaran lo que vendría en llamarse género Glam. Pues eso Iron Maiden en el tocadiscos, tres désolé, mon ami Alain, mais devront attendre un autre temps. Y la próxima entrada, ya es Maribé, que serán bastantes entradas. La conocí en París, por eso el poner cosas en francés, Alain Souchon, y todas estas cosas.

Aujourd hui c est premiere fois j ecris ton nom sur mon

.Aujourd'hui c'est la première fois que j'écris ton nom sur mon blog. "Maribé" je t'appelle ainsi, est le nom qui a toujours a été avec moi.Je te veux faire quelques questions? A qui ti pense quand je parle de s'Alqueria? Est que tu est capable de penser que chaque été, quand je viens a Bilbo. Est- ce la même Bilbo, sans toi?Quand j'écoute Barbara, Jean Ferrat, Adamo. "Tombe la neige? A qui tu pense que je me suis rappellent.S'Alqueria de nombreuses nuits dans la lune, rempli avec de nombreux illusion. Depuis que voua m'avez quitté. Mais aussi je ne peux pas oublier, ces nuits avec toi, a Barcelona, l'Esacala - Barcelona. Mais Cadaques? Maintenant je suis conduit a Terrassa, proche de Barcelona. Mais le ne peux pas oublier tous les journaux avec toi, a Barcelona.Et maintenant, une chose, très personnel, tu sais que mes parents m'on marié? Comme je me rends compte de toi, dans ces nuits, quand tu remplis d'amour, tu te m'offrais. Mon Dieux. Ça s'est la différence entre aimer et non aimer.